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Editor: Neville Blanc

Thursday, August 13, 2009

PINTURAS DEL MULATO GIL DE CASTRO












Investigación pionera:
Expertos de tres países estudian al retratista de la Independencia:
El Mulato Gil de Castro emerge bajo una nueva luz
La Fundación Getty de Los Angeles aportó 180 mil dólares al proyecto que busca documentar la obra del pintor peruano y el poco estudiado arte de su época.
Enrique Planas El Comercio, GDA
on tiempos de revolución. El inicio del siglo XIX es una época de cambios profundos e intenso intercambio en América Latina, en la que el Perú se convirtió en el escenario final de una guerra que redefinió el equilibrio del poder mundial. Un proceso que José Gil de Castro (Lima, 1785-1837) documentó con su pintura.
En los talleres limeños aprendió los secretos de la pintura colonial. Luego viajó al sur para retratar a la sociedad chilena y fue en Santiago donde coincidió con el ejército de José de San Martín. No sólo se convirtió en el retratista oficial del Libertador, sino también en el de toda su plana mayor. Gil de Castro volvió a Lima después de la declaración de la Independencia y continuó pintando a toda la oficialidad tras ser testigo de la llegada de Bolívar y las tropas del norte.
Gil de Castro nos legó una amplia galería de personajes de sencillez neoclásica y simplicidad compositiva. Sus contundentes y hieráticos retratos fueron pintados con una sorprendente minucia y exquisitez, parecida a la que utilizara para reproducir la pompa de los virreyes o la sacralidad de las vírgenes.
Estudio inédito
Hace pocos días, en Lima se reunieron en un seminario-taller los especialistas del Perú, Chile y Argentina asociados al proyecto de investigación "Gil de Castro. Cultura Visual y Representación: del Antiguo Régimen a las Repúblicas Sudamericanas", auspiciado por la Fundación Getty.
Durante el taller, expertos del Museo de Arte de Lima, del Centro Nacional de Conservación y Restauración de Chile y del Centro de Conservación y Restauración de la Universidad Nacional de San Martín, de Buenos Aires, llevaron a cabo diferentes muestras y pruebas en la colección de pinturas de Gil de Castro del MNAAHP, la más grande del Perú.
El grupo ha investigado ya en colecciones de Gil de Castro en Buenos Aires y en Santiago de Chile. En la capital argentina, el equipo realizó estudios parciales tomando muestras de pigmentos, mientras que en Santiago se incidió en trabajos de radiografía y reflectografía infrarroja. En Lima se utilizaron todas estas técnicas, que se aplicaron también en obras de pintores contemporáneos de Gil de Castro, como Julián Jayo, Mariano Carrillo y Pablo Rojas.
"Estamos en un momento de acopio de documentación y procesamiento de la información con miras a interpretar los resultados que puedan surgir", señala Natalia Majluf, directora del Museo de Arte de Lima, quien afirma que en América Latina no se conoce un estudio tan profundo dedicado a un artista del siglo XIX. Para la historiadora del arte, cerca del 80 por ciento de la iconografía que sobrevive de esta época corresponde a la obra del pintor peruano. "Es fascinante estudiar, a través de Gil de Castro, ese período", señala.
Arte y química
Para el argentino Néstor Barrio, investigador principal del proyecto, el equipo inició sus trabajos el año pasado sin ninguna información técnica del pintor o de su época. "Gil de Castro marca un punto de inflexión en el que se empieza a ver el cambio en la técnica del período colonial y la inauguración del republicano. Los sofisticados medios que estamos empleando nos permitirán identificar, por ejemplo, la técnica de preparación de los pigmentos, algo de lo que nada sabemos. Hay buenos estudios del período colonial que confrontaremos con los nuevos datos para establecer con certeza qué nuevos materiales aparecen", explica.
El analista argentino Fernando Marte estudia la composición de la base de preparación y de la capa de pintura que componen la secuencia estratigráfica de la obra de Gil de Castro. Para él, la base de preparación en estos óleos es muy particular, casi distintiva del maestro peruano. "Tiene hasta tres bases, algo que no es común. Él buscaba un resultado muy pulcro y liso. Sabía que no bastaba con poner una capa gruesa, sino que había que hacerlo en capas, algo que toma mucho más tiempo", afirma.
Estudiando la base de preparación, Marte ha logrado disipar dudas sobre la autoría o la autenticidad de los cuadros. Incluso, obras que habían sido sacadas del catálogo del artista han sido nuevamente incluidas como auténticos Gil de Castro gracias a estos datos.
Para el especialista, si bien hay técnicas comunes para determinados períodos históricos, no se puede pasar por alto la mano y el genio del artista. Tras apreciarla en el laboratorio, Marte afirma que, según lo revelan los cortes estratigráficos, la técnica de Gil de Castro es más sofisticada de lo esperado. "Gil de Castro es un autor exquisito. Recientemente veíamos la estratigrafía de una borla azul en el sombrero de un personaje. Ese azul sólo pudo conseguirlo con tres estratos de capa pictórica", exclama.
El estudio técnico también supone el análisis de las imágenes. Para ello se utilizan la radiografía y la reflectografía infrarroja, con las que se han detectado numerosos casos en los que el artista reutilizó la tela para acondicionar al mismo personaje o pintar sobre ésta una nueva imagen. También se hacen evidentes las malas restauraciones realizadas en los años 60 y 70.
Correcciones del pintor
Según explican los especialistas chilenos Federico Eisner y Carolina Ossa, responsables del proceso de radiografiado y de refracción infrarroja, al ordenar la información han encontrado un patrón que ellos llaman "arrepentimientos": correcciones del pintor al ubicar los ojos, la nariz o la boca dentro del rostro en el retrato, así como la posición de los pies y los brazos. "También hay cambios de gusto y de estilo, pero lo que más hemos encontrado son "arrepentimientos", explica Eisner.
Finalizados los estudios en Lima, Néstor Barrio explica que tras la recopilación de la información, el proyecto continúa con el ordenamiento de ella y su interpretación, el punto que, confiesa, es el más complicado del estudio. "En ella interviene todo el equipo, no sólo los especialistas en conservación, sino también los historiadores del arte", señala.
El equipo ha logrado configurar un catálogo de 180 obras de Gil de Castro repartidas entre el Perú, Argentina, Chile y Venezuela; en su gran mayoría, retratos de personajes de sociedad y caudillos militares. Este esfuerzo culminará en 2011 con la organización de una exposición itinerante, además de la publicación de un catálogo razonado que plasme los resultados de este riguroso estudio. Menos no podía merecer el maestro Gil de Castro.
Imagenología: el aporte de Chile
Proveer modernas técnicas para "radiografiar" las obras de Gil de Castro ha sido uno de los aportes de los expertos chilenos del Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR), que forma parte de la Dibam, a la investigación sobre el retratista de la Independencia. En abril, los integrantes del equipo multinacional se trasladaron a las instalaciones y laboratorios del CNCR, emplazados en los antiguos claustros del convento de la Recoleta Dominica, para analizar seis pinturas de Gil de Castro, provenientes de los museos de Bellas Artes e Histórico Nacional.
La metodología consistió en estudiar, en primer lugar, las obras a través de análisis no destructivos, como reflectografía infrarroja, radiografías y fluorescencia ultravioleta. Según explica Magdalena Krebs, directora del CNCR, "estas técnicas permiten observar los diferentes estratos de la pintura, lo que entrega datos sobre el estado de los barnices, la composición de las capas pictóricas, la pincelada del artista, sus 'arrepentimientos' y puede constatar la presencia de pinturas subyacentes".
De las seis pinturas radiografiadas, tres presentaron imágenes ocultas en capas inferiores. Dos corresponden a retratos de reyes y virreyes y la tercera aun no se identifica. También fue posible leer textos ocultos en los bordes inferiores de las obras, alusivos a los personajes retratados. Además, se tomaron muestras de las pinturas y los hilos del soporte. "Los cortes estratigráficos observados bajo el microscopio permitieron identificar las sucesivas capas de preparación de la tela, lo que configura un patrón del artista en la elaboración de sus obras. Incluso, fue posible identificar, en algunos casos, los colores de las capas pictóricas subyacentes y hacerse de una buena idea de cómo son las pinturas que se encuentran ocultas", relata Krebs.
Hallazgo: el rey de España tapado por un patriota
Los primeros y sorprendentes resultados de la investigación sobre Gil de Castro surgieron en abril de este año. En los exámenes de radiografía realizados en Santiago los expertos descubrieron con asombro, bajo el retrato del mariscal Francisco Calderón Zumelzú (1823), la imagen subyacente del rey Fernando VII , pintada en 1816 por Gil de Castro. El pintor había tapado al rey de España con un patriota chileno.
Los analistas buscaron discernir la figura de un personaje sentado con la cabeza apoyada en la mano, pero no figuraba inscripción alguna que permitiera identificarlo. Todo se resolvió al comparar la imagen con otro lienzo muy parecido que se conserva en Lima, pintado un año antes en pleno período de la reconquista española.
Luis Eduardo Wuffarden, investigador peruano asociado al proyecto, explica que el reciclaje de lienzos fue una práctica muy común en estos años, pero era poco frecuente encontrar casos como este en que se revela una clara intención política. Para Natalia Majluf, el retrato del rey Fernando VII oculto bajo la imagen del patriota chileno ilustra la vivencia del dramático y abrupto cambio que significó la Independencia. " Es un cuadro de enorme carga simbólica ", afirma.
Los rasgos de su pintura y los misterios de su vida
Su vida en Lima y Santiago, su obra pictórica y el especial momento histórico que le tocó vivir son elementos que se entrelazan en la figura del Mulato Gil.
En cuanto a su obra pictórica, el juicio de Waldemar Sommer es que "Gil de Castro aparece en el momento más oportuno para transmitir, a la posteridad chilena, la fisonomía y el rango de algunos personajes destacados de la naciente República. Su obra resulta un verdadero puente entre la tradición colonial y la irrupción clasicista , que se asocia con la Independencia".
Según el crítico de "Artes y Letras", el pintor, "con elegancia certera y con cierta ingenuidad admirativa, somete a su voluntad creadora la realidad del retratado y la torna forma plástica. Lo representa a través de una precisión de dibujo que parece herir los fondos , en parte constituidos por cortinajes suntuosos. La posición de los personajes, los escorzos recuerdan al gran neoclásico francés, Ingres, mientras la frecuente frontalidad resulta propia de la pintura sudamericana de entonces. Junto al aire monumental de la figura humana, los adornos y pliegues del ropaje adquieren tanta importancia como el modelado de cuerpos y rostros".
Si las opiniones sobre su pintura son claras, no lo son tanto los datos de su vida. Muchos se han perdido en el tiempo y el actual estudio trata de clarificarlos. Otros sobreviven y plasman la interrelación entre la vida del pintor y las turbulencias emancipatorias. Hijo, al parecer, de una esclava liberta y de un militar con ancestros africanos , Gil de Castro nació en 1785, en Lima. Su piel oscura lo hizo acreedor del mote de "mulato" (algunas relatos lo caracterizan como "pardo libre").
Gil de Castro combina en su vida los pinceles con la milicia, ya que, si bien cultiva sus aptitudes artísticas en una escuela limeña de dibujo y pintura, también sigue los pasos de su padre e ingresa al ejército. Se discuten las razones de la mudanza a Chile. Algunos estudios invocan la búsqueda de mejores perspectivas como pintor y otros motivos militares.
En Santiago instala un taller a los pies del cerro Santa Lucía , (de allí el nombre de la plaza Mulato Gil del sector). Rápidamente captura una selecta clientela y afianza su fama de retratista y autor de obras religiosas. En 1816 el Cabildo nombra al mulato limeño "Maestro Mayor" del gremio de pintores. Muestra de su ascenso social es su matrimonio con una criolla de cierta alcurnia , María Concepción Martínez.
Según Juan Manuel Martínez, curador de nuestro Museo Histórico, " Chile es el lugar donde produce el mayor número de sus pinturas , las que alcanza a alrededor de 80 obras". De su rica producción en Chile, Waldemar Sommer señala que, "probablemente, los mejores logros del pintor cabe encontrarlos en cuadros como 'Retrato del General Cruz' (U. de Concepción), 'Don Ramón Martínez de Luco y su hijo Fabián' (Museo de Bellas Artes) y 'Canónigo don Manuel José Verdugo Martínez' (Banco Central)".
Gil de Castro se convierte en esos años en un decidido propulsor de la emancipación americana . Ofrece a la causa libertaria su experiencia militar y sus conocimientos de dibujo, cartografía y cosmografía. Buen amigo de O'Higgins y autor de sus mejores retratos, en 1820 se lo nombra "Segundo cosmógrafo y miembro de la mesa topográfica" del Director Supremo. Alrededor de 1825 se traslada a Perú. No hay certezas sobre su muerte, acaecida poco después de cumplir 50 años. Las fechas de los distintos estudios varían entre los años 1837 y1843.

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