SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS CHILENOS, fundada en 1945

Chile, fértil provincia, y señalada / en la región antártica famosa, / de remotas naciones respetada / por fuerte, principal y poderosa, / la gente que produce es tan granada, / tan soberbia, gallarda y belicosa, / que no ha sido por rey jamás regida, / ni a extranjero dominio sometida. La Araucana. Alonso de Ercilla y Zúñiga

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Location: Santiago de Chile, Región Metropolitana, Chile

Editor: Neville Blanc

Thursday, February 02, 2012

Diccionario Biográfico Español-Real Academia de la Historia

Estimado Neville:

Creo que puede ser de interés la divulgación de esta enorme obra en la que colaboramos una serie de Académicos de la Academia Chilena de la Historia.

Atentamente,

Isidoro Vázquez de Acuña


De: Centro de Estudios Biograficos

Fecha: 01-02-2012 13:21:42

Asunto: Diccionario Biográfico Español-Real Academia de la Historia

Estimado autor del Diccionario Biográfico Español:

Nos ponemos en contacto con Ud. para expresarle nuestra gratitud institucional por su valiosa contribución a la obra que es ya una realidad con los mayores niveles de calidad en su edición.

Los primeros 25 volúmenes están disponibles y se pueden adquirir por suscripción solicitándolos en nuestra página web (http://www.rah.es/diccbiografico.htm). Los 25 tomos restantes se están editando y la obra estará completa para finales de este año 2012. El precio total de los 50 volúmenes es de 3.500 euros y no se venden tomos sueltos.

Gracias al trabajo de los más de 5.000 autores coordinados desde la Real Academia de la Historia, el Diccionario Biográfico Español es una obra de consulta y referencia para todos los interesados en la historia de España y de la América virreinal.

Cada volumen tiene 850 páginas en un formato de 19,2 x 27 cm. Están impresos en papel Gardapat 13 klassica de 90gr (papel de fabricación), guardas sin impresión en Neptuno Blue Navy de 140 gr, cubierta en cartoné cromo impreso a 4/0 colores en couché brillo de 150 gr, plastificado brillo por una cara, cosidos con hilo y lomo redondo con cabezadas.

Reiterándole nuestra gratitud, le rogamos la máxima difusión de este comunicado.

Centro de Estudios Biográficos


Real Academia de la Historia

C/ del León, 21

28014. Madrid

Tel.: 91 429 06 11

Fax: 91 360 07 28

http://www.rah.es/














INVITACION A LOS SOCIOS Y AMIGOS DE LA SBCH

Wednesday, February 01, 2012

una copia de 'La Gioconda'

A la izquierda la Gioconda del Louvre. En el centro, la copia como se encontraba en el Prado. A la derecha, un detalle de la restauración

El Prado descubre una copia de 'La Gioconda'
Se trata de una réplica pintada por uno de los pupilos favoritos de Leonardo, probablemente Andrea Salai (que se convertiría en el amante del maestro) o Francesco Melzi
Borja Hermoso
El Pais Madrid 1 FEB 2012 - 13:26 CET13

Las bodegas del Museo del Prado han sido el escenario de uno de los más importantes descubrimientos de la Historia del Arte: los conservadores de la pinacoteca han hallado en sus fondos una réplica de la Gioconda de Leonardo da Vinci, pintada por uno de sus pupilos favoritos, probablemente Andrea Salai (que a la postre se convertiría en uno de los amantes del maestro) o Francesco Melzi. Los expertos del Prado han empleado varios meses en estudiar, limpiar y quitar el oscuro barniz que cubría la tabla. Lo que durante muchos años fue considerado en el seno del Prado como una copia más –y bastante banal- del retrato más célebre del arte mundial ha acabado siendo catalogado como una verdadera bomba. Tanto los máximos expertos del Prado como los del Museo del Louvre han aceptado ya el carácter oficial del hallazgo (según informaciones a las que ha tenido acceso este periódico y que también está recogiendo el periódico online Art Newspaper), y han subrayado la importancia del mismo. Con toda probabilidad, la obra será cedida temporalmente por los responsables del Prado a sus colegas del museo parisiense. Allí será exhibida en la misma galería donde se encuentra la Gioconda, la obra más visitada del Louvre.

No estamos ante una mera copia del retrato de las muchas que pululan por el mundo: se trata de un verdadero work in progress, un retrato paralelo, una especie de fotocopia ejecutada de forma simultánea por el alumno mientras el profesor pintaba su obra maestra. Hay que subrayar, además, que el tamaño de original y réplica es prácticamente el mismo: 77 X 53 centímetros para el primero, y 76 X 57 para la segunda. El discípulo de Leonardo habría ejecutado la réplica a medida que el maestro toscano iba pintando el original en su estudio de Florencia, lo que además arrojará nuevas informaciones sobre la forma en que se trabajaba en los gabinetes de los grandes maestros. Diversos estudios fotográficos y radiológicos efectuados sobre el cuadro arrojan resultados que, muy probablemente, van a cambiar el rumbo de las teorías e interpretaciones en torno al inmortal retrato de la que, según la tesis más respetada, pudo ser la joven Lisa Gherardini, esposa de un rico comerciante florentino llamado Francesco del Giocondo.

Durante mucho tiempo, los expertos del museo madrileño creyeron que la obra que dormía en sus depósitos –y que incluso llegó a ser colgada durante un tiempo en sus paredes- había sido pintada por un artista flamenco u holandés: el soporte, tabla de roble, no era utilizado por los artistas florentinos, que preferían el uso de otros soportes… como el nogal. Sí por los flamencos, lo que llevó a los conservadores a considerar la pintura como obra flamenca. Pero estudios posteriores arrojaron nuevos resultados: la copia de la Gioconda no estaba hecha sobre roble sino sobre… nogal.

Otro de los motivos cruciales de que la pintura permaneciera escondida durante siglos se refiere al fondo del retrato, totalmente oscuro, por contraposición al original del Museo del Louvre, en el que puede apreciarse el verde paisaje de la Toscana. Hoy se cree que ese fondo negro fue añadido al cuadro en el siglo XVIII. Los restauradores del Prado emplearon meses en despojar a la tabla de su absurda oscuridad y, sorpresa, se toparon con la luz, el color y el trazo de los mismos paisajes del norte de Italia presentes en el original de Leonardo da Vinci. En estos momentos, el equipo de restauración de la pinacoteca madrileña continúa adelante con su trabajo, retirando las sucesivas capas de barniz que durante más de 500 años han ido tapando el rostro de la joven del cuadro. Con toda lógica la obra objeto del hallazgo goza, tras ser convenientemente saneada, de un estado de conservación muy superior al de la Monna Lisa del Louvre: el rostro del original de París permanece oscurecido por el barniz envejecido por el paso del tiempo, lo que hace que el aspecto de la muchacha del cuadro parezca el de una mujer de mediana edad, mientras que el del Prado ofrece ahora la visión de una chica de unos 20 o 25 años. El mundo del arte está, en otras palabras, ante una Gioconda rejuvenecida.

El equipo directivo del Prado, con su director Miguel Zugaza a la cabeza, tenía previsto presentar en sociedad este hallazgo el día 23 de este mes, pero una ponencia presentada hace dos semanas en un congreso celebrado en Londres ha precipitado las cosas. En dicha reunión de expertos en pintura del Renacimiento se llegó a mostrar una fotografía que mostraba el proceso de limpieza: el antes y el después de la copia, con el fondo negro, y sin él. También se habló en el congreso londinense (celebrado de forma paralela a la exposición de la National Gallery Leonardo da Vinci, pintor de la corte de Milán) de las pruebas de reflectografía por infrarrojos efectuadas en la tabla; dichas pruebas fueron comparadas con las que en 2004 se aplicaron al original del Louvre, arrojando sorprendentes resultados en cuanto a la similitud con el original. Ana González Mozo, una de las especialistas de la pinacoteca madrileña, presentó una ponencia en la que establecía la evidencia de que la copia salió del estudio de Leonardo. Las razones por las que el maestro deseó y permitió que un discípulo ejecutara una réplica de forma paralela a su trabajo es todo un misterio. El propio misterio que siempre rodeó a la propia vida de Leonardo da Vinci…

Sunday, January 29, 2012

Encuadernado y restauración

Uno de los orgullos de Mariano Muñoz es haber obtenido en un remate los cuños de bronce de Abraham Contreras, uno de los más célebres restauradores nacionales.

Osvaldo Avello recuerda una restauración y encuadernación que tuvo que hacer para el Papa Juan Pablo II, a nombre de Ricardo Lagos, en ese entonces Presidente.


 



Algunos coleccionistas piensan que restaurar el libro le quita valor. Muñoz recomienda fabricar una caja, como si fuera el libro, para guardar el original dentro.


El Mercurio Santiago de Chile domingo 29 de enero de 2012
Actualizado a las 6:15 hrs. El Mercurio Emol
Encuadernado y restauración:
El viejo arte de vestir y revestir los libros
Es un oficio en peligro de extinción, que perdura a través de unos pocos artesanos. Lo ejercen desde la academia o la práctica.
Camila Mellado Vargas

Los libros son esencia y sustancia. Una historia en un recipiente. Actualmente, el proceso de empastado y encuadernado se hace en serie; uno tras otro pasan a ponerse su uniforme. Pero no siempre fue así.

Antes se les hacía la ropa a medida. Se cortaba, satinaba y doraban los bordes de las páginas para que el polvo no entrara en ellos. Se los encuadernaba en tablillas forradas de pergamino para que duraran más de 500 años, y se remataban sus puntas con metal. Poderosas letras y diseños quemados sobre el cuero o marcados a pulso los decoraban. Decenas de eruditos trabajaban uno junto a otro procurando proteger los libros de la mejor forma, vestirlos lo más dignamente posible.

Hoy, no más de media docena de hombres en Chile conoce y practica los secretos de la restauración y encuadernación clásica. En ellos se preserva este antiguo arte.

Aprender con los maestros

Mariano Muñoz (marianohablando@hotmail.com) ha sido muchas cosas durante su vida. Es psicólogo de la Universidad de Chile, Magíster en Comunicación y Doctor en Filosofía de La Sorbonne, entre otras.

"Leo un libro diario desde que tengo 15 años", cuenta. Ha escrito un par de historias, y también ensayos. Sin embargo, se complace en autollamarse encuadernador. Un letrero escrito con letras góticas pende de la puerta de su habitación confirmando el placer que le produce el título.

"Amo los libros y desde siempre me gustó hacer cosas por ellos". Su carrera comenzó con uno de los grandes del género, Nils Navarro, quien le enseñó lo primordial. Poco a poco se fue transformando en pasión. En uno de sus viajes a Europa decidió tomar clases allá. Tuvo la suerte de ser instruido por Josep Cambras, encuadernador de la corona española; con él aprendió restauración medieval y gótica. Luego siguió especializándose con otros expertos de talla mundial. Incluso pasó un par de meses aprendiendo en un monasterio.

Es el único en Chile -asegura- que maneja la técnica de grabado y dorado con polvos de oro, además del encuadernado gótico medieval. Cada una de sus obras es original, tiene un carácter determinado y está influida por sus conocimientos de arte y literatura. Le gusta trabajar con conceptos, cada libro tiene un carácter, una esencia, y él se esfuerza en retratarla en su encuadernado. Siempre que el cliente así lo quiera, por supuesto. Por sus manos han pasado desde primeros ejemplares muy costosos hasta libros sin valor económico, pero con un significado especial para sus dueños. En esto trabaja con el cliente para construir un encuadernado especial. Compra el cuero en sus viajes a Europa y lo prepara y adelgaza manualmente. El papel que pega al dorso de la tapa lo pinta en base a lo que quiere el cliente y lo que le sugiere a él el libro.

Los libros no olvidan

"Yo soy de la época de los que pateamos piedras cuando salimos de cuarto medio", cuenta Osvaldo Avello (fono 90823190). "Lo único que sabía hacer, desde adolescente, era encuadernar". Y a eso se dedicó.

Partió reparando los libros que compraba en ferias y empastando revistas que coleccionaba. Con el tiempo entró a trabajar a una encuadernadora donde aprendió más detalles del oficio. Muchas cosas las ha descubierto en el camino. A lavar y a restaurar papel aprendió probando, testeando fórmulas, midiendo la acidez del papel, de la tinta. "No quiero decir que soy el único de Chile que lo hace, porque puede haber más, pero yo nunca he encontrado ninguno", y los buscó arduamente, sobre todo para comparar técnicas y perfeccionar lo que aprendió solo.

Puede demorarse meses en terminar un libro. Los lava varias veces y con distintas fórmulas, hoja por hoja. Con suave papel de arroz va rellenando los orificios que ha dejado el tiempo. "A veces hay que teñirlo para que dé el tono exacto. Ahí hay que usar las agüitas: de té, de tabaco", cuenta, revelando parte de su técnica. Luego viene el cocido en telar y el encuadernado. Trabaja con distintos materiales en esta etapa. Él prefiere el pergamino y el cuero de chivo marroquí, pero sólo los usa cuando el cliente los trae. Sale muy caro comprarlos. Lo mismo con los papeles marmolados, que son traídos de los más exóticos rincones por los clientes que prefieren su trabajo. Todo lo hace a pulso, en su taller. Marca, sin que le tirite la mano, los decorados de las tapas y dora cuidadosamente las imágenes de los lomos y cubiertas. Incluso trabaja los relieves si el cliente lo pide.

"Estoy tan acostumbrado, me gusta tanto hacerlo, que ya sé que no puedo trabajar en otra cosa", afirma. A medida que restaura aprovecha de leer las "historias que a nadie le interesan", dice Osvaldo. "Muchas cuentan barbaridades; Chile cada cuarenta años es un regadío de sangre. Eso la gente lo olvida. Pero los libros lo guardan", concluye.

EVELIO ROSERO

29 Ene 2012 - 1:00 am
La carroza de Bolívar
Por: Armando Montenegro

En su última novela, La Carroza de Bolívar (Tusquets, 2012), Evelio Rosero presenta una historia sobre el sentimiento de culpa y la voluntad colectiva de olvidar.

Al final de 1966, al comienzo del Carnaval de Pasto, un ginecólogo cincuentón, historiador amateur, que había fracasado en su intento de escribir una biografía crítica de Bolívar, ordena, sin mayor entusiasmo, la construcción de una carroza para el desfile del 6 de enero, el Día de Blancos. En ella, Bolívar aparecería coronado de emperador, conduciendo un carromato, halado por doce ninfas. Y a los lados se presentarían estampas alusivas a la traición a Miranda, el asesinato de Piar, la muerte de Padilla, el asesinato de los doce “capuchinos” y los errores militares del Libertador.

Ni siquiera en el carnaval —donde la realidad se pone “patas arriba”, se borran las jerarquías, la moral se va de vacaciones y se ridiculiza a la autoridad— se toleraría una burla contra Bolívar.

El alcalde dice que los pastusos no permitirán que se exhiba la carroza porque han olvidado su historia: “ya nadie recuerda en Pasto... Los han incorporado eficazmente a la buena historia de Colombia, con toda su retahíla de héroes y santos”. El obispo, el coronel, la esposa y los amigos, todos, concuerdan.

Y una célula guerrillera, integrada por fanáticos universitarios, decide destruir la carroza y castigar a su promotor. Piensan que Bolívar es un líder revolucionario que no puede ser irrespetado. Esos mismos estudiantes, años atrás, habían logrado que se cancelara un curso en el que su profesor atacaba a Bolívar, de acuerdo con los escritos periodísticos de Marx y las ideas de José Rafael Sañudo, un pastuso conservador, autor de un famoso estudio crítico de la vida y la obra del “mal llamado Libertador”.

Al final del libro, cuando la carroza ya está perdida, los comandos guerrilleros, entre la muchedumbre, en medio de la música y el jolgorio, avanzan disfrazados de asnos (un símbolo de la estupidez de la autoridad en los estudios de Bakhtin sobre el carnaval) en busca de su objetivo. Y desde otro lado, el médico borracho, vestido de simio, se aproxima a su destino.

Cuando el alcalde señalaba que “ya nadie recuerda en Pasto”, se refería a los asesinatos, violaciones, incendios perpetrados por el Ejército Libertador en las guerras de Independencia. Entre esos eventos terribles, sobresale la Navidad Negra, la masacre cometida por el batallón Rifles, a órdenes de Sucre, el 24 de diciembre de 1822, que dejó un saldo de decenas (¿centenares?) de muertos (un evento que en la vida de Pasto tiene una carga emotiva comparable con la de la matanza de las bananeras en la Costa Caribe).

A los personajes de la ciudad tampoco se les escapaba la continuidad y la semejanza entre las masacres, la violencia y los abusos del poder de la época de la Independencia con los de nuestros días (esa misma continuidad también existe entre éste y los demás libros de Rosero).

Con el tiempo se sabrá si la reflexión inducida por el libro de Rosero —un homenaje a José Rafael Sañudo— fue sólo un último vistazo crítico del pasado, una pausa en la ruta de Pasto hacia la modernidad y su homogeneización con el resto de Colombia, inmediatamente antes de cruzar definitivamente el umbral que conduce, sin remedio, hacia un futuro aligerado del peso de una historia que muchos han querido olvidar.

Elespectador.com

Saturday, January 28, 2012

Del periodismo estadounidense

Del periodismo estadounidense

Friday, January 27, 2012

Víctor García de la Concha

Víctor García de la Concha, nuevo director del Instituto Cervantes

El veterano filólogo, exdirector de la RAE, sustituirá a Carmen Caffarel
ELCULTURAL.es
Publicado el 27/01/2012

El ex director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de Concha (Villaviciosa, Asturias, 1934) ha sido elegido nuevo director del Instituto Cervantes, según ha anunciado este viernes la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

La semana pasada se hizo público que el Rey ofreció a Mario Vargas Llosa la presidencia -un nuevo cargo más representativo que administrativo que hubiera implicado un cambio del organigrama- de la institución que promueve la lengua española alrededor del mundo. Tras conocerse su negativa, el Gobierno ha comunicado que el veterano filólogo, que dirigió la RAE entre 1998 y 2010, ocupará el tradicional puesto de director, en sustitución de Carmen Caffarel.

De la Concha ha realizado diversas investigaciones centradas sobre todo en las letras hispánicas del renacimiento y la poesía española. Además, es autor de numerosos libros, entre los que destacan La poesía española de postguerra de 1935 a 1975 (Ediciones Cátedra), Época contemporánea, 1914-1939 (Historia y crítica de la literatura española; T. 7) (Crítica, 1997) y El aire de su vuelo: estudios sobre Teresa de Jesús, Fray Luis de León, Juan de la Cruz y Calderón de la Barca (Galaxia Gutemberg, 2004).

En el año 2009, fue galardonado con el Premio Lázaro Carreter y en 2010 el rey Juan Carlos I le nombró caballero de la Orden del Toisón de Oro. El año pasado recibió el Premio Internacional Menéndez Pelayo.






Thursday, January 26, 2012

INVITACION A LOS SOCIOS Y AMIGOS DE LA SBCH

Wednesday, January 25, 2012

NEO INCUNABLES CUBANOS

IRREPETIBLES.
La editorial cubana también publica revistas para grandes y chicos con un diseño muy artesanal.

Cuba mantiene el espíritu de los libros incunables
Ediciones Vigía, con sede en la ciudad de Matanzas y fundada en 1985, resiste la digitalización editando ejemplares únicos con papel reciclado e ilustrados a mano.

Una pequeña editorial de la ciudad cubana de Matanzas (oeste) brega desde hace un cuarto de siglo por crear, como en la Edad Media, obras "incunables" con páginas ilustradas a mano.

"Nuestro objetivo es hacer un libro humano, un objeto íntimo, precioso, tanto por su contenido como por su forma. Nuestra filosofía se contrapone a la del libro de bolsillo, hecho para ser manipulado sin cuidado u olvidado sobre un mostrador", explica Rolando Estévez, de 57 años y uno de los fundadores de "Ediciones Vigía".

"Algunos se preguntan si el libro de papel va a desaparecer, pero no lo creo. Mientras exista el hombre, habrá libros de papel", añade Estévez, poeta, pintor y encargado del diseño de la portada de los atractivos libros.

Desde su fundación en 1985, "Editorial Vigía" se instaló en "la casona colonial más antigua" de Matanzas, ciudad considerada la "Atenas de Cuba" -100 km al este de La Habana-, pero con frecuencia ignorada por los turistas que viajan entre la capital y el famoso balneario de Varadero.

"Quisimos publicar a nuestros autores y, sin medios, comenzamos a crear nuestros libros como los incunables del Medioevo", asegura Estévez.

Vigía, que cuenta con unos 10 trabajadores publica cada año hasta 20 volúmenes con 200 ejemplares (el texto se imprime a máquina), con la ayuda financiera del Ministerio cubano de Cultura y materiales donados por universidades norteamericanas y organizaciones europeas.

"Por ejemplo, el papel para hacer esta recopilación del poeta ruso, Sergei Esenin (1895-1925), fue donado por la agencia noticiosa rusa Ria Novosti, pues el papel reciclado es muy difícil de encontrar en Cuba", comenta Agustina Ponce, de 51 años y una de las responsables de la casa editorial.

"Al principio, nuestro objetivo era ofrecer gratuitamente los libros que hacíamos con el papel ecológico usado para envolver dulces. Pero fue imposible regalarlo todo. No obstante, los textos se venden a precios accesibles para los cubanos, entre 5 y 50 pesos cubanos (2 dólares), y hasta 25 dólares para los extranjeros", apunta.

Vigía dispone de ocho colecciones que publican clásicos de la literatura cubana y extranjera, pero sobre todo las "novedades cubanas", entre ellas las de autores de Matanzas, elegidas por su Comité Editorial. También edita una revista anual de creación literaria, hecha de recortes y dibujos.


Fuente: EFE.

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